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Recuerdos de miembros académicos y/o profesionales fallecidos

Homenaje a Tito Livio Racagni

Semblanza de un distinguido agrimensor merecedor de un sitial en la Academia

Apenas ingresado a la carrera de agrimensura, luego de 5 años de ingeniería electrónica; una de las primeras materias que cursé fue dibujo topográfico, cuyo profesor titular era el agrim. Severiano Gustavo Bartaburu.

En la primera clase, el agrimensor Bartaburu solicitó interesados en participar como dibujantes y calculistas, en la empresa CONSAGRA SA, vinculada a la actividad catastral.

Así fue que al tercer día de ingresar a la carrera, comencé a trabajar en el Catastro de la Provincia de Neuquén, bajo la dirección técnica de los que fueron mis tres grandes maestros: El mencionado agrim. Bartaburu, Víctor Hansjürgen Haar y Tito Livio Racagni. Increíble amalgama de personalidades y capacidades.

Gustavo S. Bartaburu, un eximio profesor, gran didacta a la hora de transmitir los conocimientos, siempre desde un punto de vista pragmático; necesario a la hora de lograr el mejor resultado, con el esfuerzo y las precisiones necesarias. Gustavo Bartaburu me hizo amar el dibujo topográfico y muy especialmente la cartografía. Gran consultor durante mi vida profesional, ya siendo grande me ayudó a generar una proyección cilíndrica, transversa mercator, inclinada; y en el año 2006, con la mensura del Parque Nacional Talampaya se entregó una carta temática turística y cultural, y él fue mi asesor permanente.

Víctor H. Haar, el agrimensor total, él abarcaba todo el espectro de la agrimensura, no había absolutamente nada que él no supiera, era una enciclopedia viviente, además de generoso a manos llenas. Su gran virtud fue estar conectado con Alemania, ello le brindaba la posibilidad de estar en la punta del viento y así tal cual, entregaba sus saberes a quien quisiera escucharlo. Era imposible no contagiarse la pasión por la agrimensura, fui su ayudante alumno, auxiliar y jefe de trabajos prácticos, en las cátedras de Topografía II, Fotogrametría y Catastro. Pero su mayor influencia, fue en lo que sería mi especialización en las mediciones destinadas a las obras  de ingeniería; pues fue quien me alentó a crear una asignatura llamada “Mediciones Especiales”, tal cual se había creado recientemente en la FIG, una comisión al respecto.

De izquierda a derecha, ingenieros agrimensores: Víctor Hansjürgen Haar, Armando Del Bianco, Severiano Bartaburu y Tito Livio Racagni

De izquierda a derecha, ingenieros agrimensores: Víctor Hansjürgen Haar, Armando Del Bianco, Severiano Bartaburu y Tito Livio Racagni

 

El tercer maestro, el agrim. Tito Livio Racagni, es quien propongo como merecedor de tener un sitial en la Academia, por dos motivos: por mi relación personal, y por su capacidad y producción académica, avalada por su hoja de vida que adjunto a continuación.

 

En la empresa CONSAGRA SA, trabajaba medio día bajo la supervisión de Bartaburu y el resto de la jornada en el estudio de Racagni, en la planta baja de su casa.

El trabajo era generar el registro gráfico catastral de Neuquén, para ello primero primero era necesario vincular la división fiscal de la tierra (las grandes parcelas de 10.000 Ha. y las de 12.50 m x 2.500 m); con la triangulación del agrimensor Juan Ignacio Alsina y el meridiano de 10° al Oeste de Buenos Aires y luego dicha triangulación (Chos Malal) al sistema Campo Inchauspe. Desde ese momento hasta la entrega del diploma, mi vida universitaria estuvo estrechamente vinculada al maestro.

Tito L. Racagni, me contagió el amor y la pasión por la geodesia; y la curiosidad por esa disciplina nueva que Ezequiel Pallejá denominaría “Microgeodesia”. Era un idealista, un soñador, un filósofo y visionario. Tuve la inmensa suerte de ser quien pusiera en práctica sus teorías. Fue uno de los primeros en hablar de modelos matemáticos para la acotación de errores y para predecir la propagación de los mismos en: las poligonales, triangulaciones y trilateraciones, eligiendo la figura geométrica que mejor se adapte para la precisión que se buscaba. Modelos matemáticos que además servían para la compensación, de elementos supernumerarios por ecuaciones condicionadas. Con él aprendí a compensar una red, a convertir coordenadas entre los sistemas antiguos y campo Inchauspe, cartografía matemática, exceso esférico, etc. … Todo esto, ¡con tablas de logaritmos y valores naturales!.

Pero allí no terminaba la clase, en los descansos y entre café y café, se comentaba algún libro o publicación de su inmensa biblioteca: algunos que recuerdo, “la misión del agrimensor” de Víctor Haar; le siguió un libro del agrim. Carlos Alberto Bianco, que trataba sobre los valores de la agrimensura, una publicación de Juan Manuel Castagnino, un  libro de Pedro Verges (sobre la enseñanza de la agrimensura), etc. Su segunda pasión, era la ética.

En resumen: trabajar y estudiar con G. Bartaburu, V. Haar y T. Racagni, era como descifrar un misterio, o un acertijo cada día y a cada paso.

El  Agrim. Racagni decía: “Todo exceso es pecado, la única excepción a la regla es el agradecimiento” Es por ello que no creo cometer pecado, al exagerar en agradecimientos cuando me refiero al agrim. Tito Livio Racagni.

Por Armando Del Bianco

 


Hoja de vida del Agrimensor Tito Livio Racagni (reducida)

El profesor Tito Livio Racagni (1919 – 2012), nació en la ciudad de Río Cuarto.

Realizó sus estudios universitarios en Universidad Nacional de Córdoba, recibiendo el título de Agrimensor el 24 de Diciembre de 1942.

Su actividad docente (1947 y 2002), fue desarrollada en la Escuela de Agrimensura de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba. Desempeñándose en las cátedras de Topografía I y II, Dibujo Topográfico I y II, Cartografía, Astronomía práctica, Geodesia, Geodesia superior y Trabajo Práctico Final. En el año 1986, fue designado Profesor Consulto.

Fue miembro titular del Jurado en innumerables concursos de títulos, antecedentes y oposición, en diez universidades argentinas.

A lo largo de sus 55 años de docencia universitaria, desarrolló una intensa actividad académica, concretada en funciones, cargos o comisiones dispuestas por la Universidad, la Facultad, el Departamento o la Escuela de Agrimensura.

Realizó un sin número de trabajos técnicos y científicos que presentó en distintas Universidades, Convenciones y reuniones nacionales e internacionales, y que fueron publicados

Fue expositor en muchas conferencias y ponencias presentadas en facultades,  congresos, seminarios o jornadas, desarrolladas en nuestro país.

Se desempeñó en numerosos cargos públicos, siendo el cargo más importante, haber sido Director general de Catastro de la Provincia de Córdoba.

Como profesional de la agrimensura, realizó varios trabajos de importancia: Entre ellos cabe mencionarse la compensación y cálculo de la triangulación de la Ciudad de Córdoba.

Participó en actividades que se traducen en la asistencia a congresos o reuniones donde ha habido desempeño en cargos representativos o electivos, como por ejemplo haber sido presidente de la asamblea constitutiva del Consejo Federal del Catastro.

 


Hoja de vida del Agrimensor Tito Livio Racagni

 

Homenaje al agrim. Antonio María Saralegui

Don Antonio

Agrim. Antonio Saralegui

Iniciaremos su trayectoria profesional señalando que se inició en el Instituto Geográfico Militar (IGM) donde actuó en la División Topografía y en la sección Fotogrametría donde tuvo a su cargo el proyecto y la construcción del llamado Estereógrafo Mecánico.

Su dedicación a la fotogrametría – era corriente que la calificara de topografía sin topógrafos – lo llevó a fundar con José Limeses y Carlos Pérez del Cerro el Instituto Foto-Topográfico Argentino (IFTA) y en forma paralela desarrollar el Estereconversor para la confección de fotoesculturas, entre ellas una de George Washington obsequiada al gobierno de Estados Unidos de América.

Su paso por la docencia la ubica en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires permaneciendo en la Facultad de Ingeniería cuando se produjo la escisión de aquella. Tuvo a su cargo las cátedras de topografía y fotogrametría por distintos períodos y numerosos cursos especiales en la misma universidad y en otras del país. Entre ellos se destaca su participación en el Curso de Introducción a la Fotogrametría (1940) en la entonces Universidad Nacional del Litoral que dio lugar a la publicación de un fascículo conteniendo las conferencias dictadas y que resultó de amplio uso como bibliografía de la materia.

De sus clases es oportuno recordar algunos de conceptos básicos como aquello de las dos décimas de milímetro, con su decir hispano, en la percepción cartográfica, su definición de escala, su dedicación al establecimiento de las curvas de nivel y la precisión de estas. En términos cartográficos recordaba su participación en el diseño de la división de hojas establecido por el IGM, por no decir probablemente que fue de su autoría.

Sus antecedentes lo llevaron a que fuese incorporado como académico titular de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, en 1981, donde pronunció una conferencia titulada Topografía y Fotogrametría. En el mismo año dictó la conferencia La Carta General Topográfica de la República Argentina donde describe su visión de lo que debería ser una ley nacional de la carta haciendo sus observaciones y comentarios sobre la existente en la época y las propuestas para su transformación y financiamiento.

 

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Respecto de sus publicaciones mencionaremos con cierto detalle algunas de ellas, comenzando por el Geodesia, topografía, fotogrametría y cartografía en la República Argentina editada por el Consejo Federal de Inversiones en 1963 que describe el estado de los trabajos en las materias incluidas en el título complementado con tablas y gráficos de cobertura en general y en cada una de las provincias. Se incorpora también un apéndice con las hojas cartográficas publicadas hasta la fecha de edición de la obra indicando la entidad ejecutora, el área cubierta, la fecha del levantamiento y la escala totalizando algo más de 3000 hojas.

Otras son el conjunto de fórmulas de cálculo, todas en función de la escala, en el Planeamiento rápido de vuelos fotográficos (Ciencia y Técnica del Centro de Estudiantes de Ingeniería), la nota titulada Recuerdos inolvidables y venturosos augurios para el primer número de la revista Encuentro Fotogramétrico y la conferencia Comentarios sobre el desarrollo de la fotogrametría en la Argentina durante la celebración del centenario del IGM publicada en la Revista Cartográfica del IPGH. También están las conferencias pronunciadas en el año 1981.

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Es, en síntesis, la semblanza de un maestro a cuyas clases tuve la oportunidad de asistir y también recibir en forma personal en numerosas ocasiones sus enseñanzas y experiencias habiendo tenido el honor de que me considerada su amigo como lo manifestó en la dedicatoria de las publicaciones propias que me entregó.

Por Rubén Rodríguez

Homenaje al ingeniero agrimensor Rodolfo Origlia

Homenaje al ingeniero agrimensor Rodolfo Origlia

 

Rodolfo Origlia

Norberto: para mí serás siempre un reconocido referente de la Agrimensura Argentina. Ha sido un gran honor y placer compartir contigo el camino de esta hermosa profesión. Gracias por tu generosidad y la energía de tu dedicación , sos un ejemplo a seguir. Suerte y hasta el próximo encuentro”.

El ocho de enero de 2020, entre varios mensajes recibidos por parte de miembros del Consejo Federal de Catastro (CFC) a través de WhatsApp, en respuesta a la comunicación de que me retiraba del Consejo por dejar la conducción del catastro santafecino, recibí este conceptuoso y seguramente con elogios cuya proporción no merezca recibir, de parte de quien conducía la institución catastral de la provincia de Río Negro.  Dos días después, el 10 de enero de 2020 conocimos la noticia de que Rodolfo Origlia había fallecido.

Un mes antes, el cinco de diciembre se había realizado la ultima reunión de 2019 del CFC en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Luego me enteré de que ese día se había desmayado, una hora antes de ir al aeropuerto. Pese a ello viajó lo mismo y firmó muchos ejemplares con dedicatoria del recién editado libro “LA FUNCIÓN REGISTRAL DEL CATASTRO EN ARGENTINA”, del cual es autor y que acababa de salir de imprenta una primera tanda de ejemplares, edición a cargo del CFC y que en el mes de abril será presentado en un acto (post mortem) en Córdoba, donde trasladó su residencia la familia.

Habiéndose recibido de “Ingeniero Agrimensor” en la Universidad Nacional de Córdoba en 1983, también concluyó una carrera recibiendo el título de “Analista Programador” en el Centro de Estudios Terciarios del Comahue. Hasta 1992 su dedicación se basó en el ejercicio de la profesión liberal de la Agrimensura, fecha en la cual ingresa a la administración pública en el Departamento de Aguas de la Provincia de Río Negro, hasta que en 1999 pasa a cumplir tareas en el Catastro llegando a ocupar la gerencia homónima de la Agencia de Recaudación Tributaria. En diversos períodos se dedicó a la docencia en niveles secundario y universitario.

Sancionada la ley nacional de Catastro 26209, se interesó por interpretar y difundir el aspecto registral que esta legislación de fondo imponía a la actividad catastral.

Expresa Origlia:

“Desde la sanción de la Ley Nacional de Catastro Nro. 26209 ha quedado instaurada una nueva visión estratégica para los Catastros Provinciales en Argentina, esencialmente a partir del mandato que contiene para la gestión de los mismos como verdaderos y auténticos Registros públicos.

En esta perspectiva de transformación es preciso abordar tanto la incorporación de nuevos conceptos normativos, como la reconsideración de los procedimientos técnicos a utilizar en la actuación administrativa bajo los principios registrales generales aplicables a la actividad catastral. Además, se requiere el examen de los requisitos de forma y modo en los instrumentos que requieran vocación inscriptoria así como su validez; el análisis de la metodología de identificación, individualización y asiento de registración de los objetos de interés, y las formas y alcances de la publicidad. Herramientas todas (entre otras) que hacen a la imperiosa necesidad de integralidad de los datos y protección de las inscripciones.

Todo ello sostenido en una posible teoría de límites jurídicos y estado parcelario que procure fundamentar la razón existencial y esencia del ser que llamamos Catastro, en Argentina. Este es el itinerario que propone el libro que tiene usted”

(“La función registral del Catastro en Argentina”, Rodolfo Origlia, CFC, 2019, ISBN 978-987-697-255-0)

La contratapa del libro de Rodolfo sintetiza su visión respecto a la importancia sobre los aspectos jurídicos del Catastro.

Personalmente debo manifestar que, si bien no ha sido largo el tiempo de relación que he tenido con Origlia, debo manifestar que he conocido a una buena y respetuosa persona, pero en este caso, además de conocer sus valores humanos, he aprendido sobre Catastro. El me ayudó a ver con claridad el aspecto registral del Catastro.

Muchas gracias Rodolfo Origlia, estás presente.

 

por Norberto Omar Frickx, Presidente Academia Nacional de la Agrimensura, CABA, marzo de 2020.

Esteban Horvat

In memoriam

Esteban Horvat (1895-1985), fue un distinguido geodesta de origen croata que trabajó como asesor de la división Geodesia del Instituto Geográfico Militar, hoy Instituto Geográfico Nacional de la Argentina.  Cuando tuve el privilegio de conocerlo era un hombre mayor, de altura normal, de ojos claros, cabello blanco, ralo —fruto de los años—y con presencia de hombre sabio. Cuando caminaba lo hacía encorvado, a veces ayudado por un bastón. Vestía con trajes grises, muy sobrios y de telas gruesas, amplios, como sí le quedaran grandes. Nunca sin corbata. Su figura denotaba un hombre bueno. Hablaba medio atravesado, con acento extranjero.

Esteban Horvat

Esteban Horvat

El Ingeniero Horvat trabajaba en una oficina entrando a la derecha del departamento Geodesia de aquella época. El departamento estaba ubicado en una especie de galpón grande, de chapas grises, en el fondo del IGM, detrás del departamento Cartográfico. En ese ambiente trabajaban un joven agrimensor —Rubén Rodríguez—, el ingeniero Horvat y un servidor —estudiante de Agrimensura—en calidad de ayudante. Corrían los años 60 y Horvat estaba editando uno de los tres libros sobre poligonales que supo escribir. Recuerdo que me pasaba horas cortando y pegando signos para las fórmulas del master que servirían para la posterior impresión de la publicación. En esos tiempos recién aparecían las primeras computadoras de mesa.

Horvat fue un especialista en Geodesia, seguramente uno de los mejores, una de sus preocupaciones que recuerdo de él fue facilitar el cálculo geodésico con algoritmos fáciles y prácticos para usarlos. También estaba dedicado al estudio del cálculo de compensación de redes geodésicas. A modo de ejemplo de aquellas épocas puedo expresar que en esos momentos se calculaba –en producción– con tabla de logaritmos, máquinas manuales o mecánicas y en forma doble para asegurar que los largos cálculos no fueran en vano. Otro signo de aquel  momento era la duración del cálculo de la latitud de una estación astronómica fundamental: un mes calendario.

Entre los recuerdos que tengo del insigne ingeniero puedo contar de una reunión, a la que  invitamos a Horvat, con mis amigos en mi casa. Nos reunimos varios jóvenes inquietos que queríamos saber, no sé bien qué, pero la orientación de la charla era dilucidar nuestro futuro en la vida. Teníamos la seguridad que Estaban Horvat era una palabra autorizada que nos iba a responder con la verdad. Él accedió a reunirse con nosotros normalmente. Contestó cada una de nuestras afiebradas preguntas con respuestas generosas y llenas de sentido común con una paciencia infinita

Otro recuerdo que mantengo es el siguiente: en el Departamento Geodesia del IGM había conocimientos técnicos a los cuales no todos podíamos acceder. Recuerdo que la resolución de las ecuaciones normales se guardaban bajo llave. Había notas sacadas de gente experta sobre procesos o buenas prácticas que se evitaban mostrar. Entonces, pregunté a Horvat: ¿Por qué sucedía esta situación?, ¿Porqué había celo y egoísmo en la distribución del conocimiento? y en cambio, el estaba siempre abierto a explicar. Horvat me contestó que había estudiado y trabajado por  más de 30 años en Geodesia sin pausa. Quedaba claro que no tenía miedo a que ninguno lo supere.

Volviendo al comienzo, Esteban Horvat era un hombre sabio, más allá de su apariencia de hombre sencillo,  un ejemplo cabal de un gran hombre, un faro a seguir por todos nosotros.

Más allá de mis recuerdos, han pasado más 50 años de esos momentos, en estos días y gracias al agrimensor Rubén Rodríguez, llegó a mi alcance una biografía realizada por el profesor Miljenko Lapaine[1] por primera vez en el libro “Distinguidos científicos croatas en el Mundo”, 2002, que decidí traducir parcialmente (en forma no profesional) y comparto a continuación.

Sirvan estas simples palabras y la biografía del profesor Lapaine, que adjunto, como homenaje a Esteban Horvat .

José M. Ciampagna

 

Dra. Dubravka Mlinaric y Dr. Miljenko Delapeine

En la fotografía se observa arriba a la izquierda una pintura, retrato de Esteban Horvat. Las personas de la fotografía son la Dra. Dubravka Mlinaric y el profesor Miljenko Lapaine.

Placa de Horvat 2

Placa de Horvat 1

“Placa ubicada en el Instituto Geográfico Nacional para rendir homenaje a uno de los científicos más destacados que contribuyó al desarrollo de la geodesia en el IGN (IGM en su momento) y obviamente en el país y fue ofrecida por la Asociación Argentina de Geofísicos y Geodestas durante su 22a. Reunión Científica”

 

[1] Miljenko Lapaine, University of Zagreb, Faculty of Geodesy.

………………..

Traducción de la biografía de Esteban Horvat realizada por el profesor Miljenko Lapaine

Stjepan (Esteban) Horvat

Miljenko Lapaine[1]


Stjepan Horvat era un patriota, científico y profesor, decano de la Facultad Técnica en Zagreb, rector de la Universidad de Croacia, editor de la lista de publicaciones periódicas “Geodetski y Hrvatska državna izmjera”, administrador del departamento de Relevamientos del Estado en la sede de Asuntos Públicos croata, miembro de la comisión Estatal de Consolidación de Tierras, miembro de las juntas de examen, coronel en la época del Estado Independiente de Croacia (NDH), y asesor del Instituto Geográfico Militar en la Argentina durante cuarenta años. Sus intereses principales incluyen geodesia, especialmente la aplicación de las matemáticas a la geodesia y la cartografía, geodesia astronómica y geofísica, pero también escribió poemas, compuso y dirigió composiciones musicales, entre otros temas.

Debido a las circunstancias objetivas, hasta ahora no se ha hecho una biografía completa de Stjepan Horvat. Este artículo ofrece la presentación de mi investigación y la visión de su trabajo científico y profesional.

Currículum vitae breve

Stjepan Horvat nació el 29 de noviembre de 1895 en Srijemski Karlovci y murió el 12 de marzo de 1985 en Buenos Aires, Argentina. Asistió a los programas clásicos de las escuelas y colegios en su lugar de nacimiento, y se graduó en Vinkovci en 1915. El mismo año ingresó al Curso Geodésico en Zagreb, donde aprobó el examen estatal de Geodesia en 1918 y un riguroso examen práctico para la práctica civil organizado por el gobierno del Estado en 1919. En 1936 se graduó en el departamento de Ingeniería Geodésica y Rural de la Facultad Técnica de Zagreb.

En junio de 1919 comenzó a trabajar como empleado catastral en la oficina de agrimensura catastral en Zagreb. En octubre de 1920, fue al Instituto Militar y Geográfico en Belgrado como segundo teniente de ingeniería y profesión técnica, donde trabajó como triangulador en la creación y el levantamiento de la triangulación de orden superior en el Departamento Astronómico y Geodésico. En el año 1922 participó en la medición de las líneas de base de la triangulación cerca de Prizren, Prilep y Strumica. Abrió una oficina geodésica civil en Zemun el 1 de enero de 1923 y se hizo cargo de la inspección de la ciudad de Tetovo con el propósito de hacer la base reglamentaria que terminó en 1926.

El mismo año fue a la Facultad Técnica–hoy Facultad de Geodesia– en Zagreb, donde trabajó primero en asignaciones básicas diarias y luego, desde el 1 de enero de 1927, como empleado contratado en la cátedra de Geodesia Práctica. En 1930 se convirtió en profesor y dio las siguientes materias: Relevamientos estatales, Relevamientos y Regulación de ciudades, Teoría de errores, Computación geodésica y Dibujo. En 1937 fue nombrado profesor asociado y jefe del Instituto Geodésico, y en 1941 profesor titular. En 1943 fue elegido decano de la Facultad Técnica y rector de la Universidad de Croacia en 1944. A principios de mayo de 1945 tuvo que emigrar. Se quedó en Roma primero en el campo de refugiados de Fermo. Dejó la carrera de directores de su universidad en el Instituto Croata de San Jerónimo en Roma para quedarse allí, y posteriormente, en 1991, Croacia lo reconoce como ciudadano y exrector de la Universidad de Zagreb.

En los archivos estatales croatas (Holdings No. 306 de la Comisión Estatal de Investigaciones de Delitos en 1944-1947, el material de la Comisión del Cuestionario, Recuadro 686, los archivos marcados con ZKRZ-NI 117/45) están los documentos guardados en los cuales es evidente que se sugirió al abogado de Zagreb que arrestara a Stjepan Horvat sobre la base de la Decisión sobre la investigación de crímenes cometidos por enemigos y sus aliadosdel 5 de julio de 1945. Existe, entre otras cosas, la siguiente declaración donde se menciona la decisión: “El acusado cometió el delito, el de tinte más negro, sobre nuestra gente entregando como rector de la Universidad de Zagreb un memorando público a los directores de universidades y escuelas secundarias en el que presentó la lucha de liberación nacional de nuestro pueblo como una gran conspiración serbia contra el pueblo croata”.

Después de pasar cierto tiempo en campos de refugiados en Austria e Italia, fue a la Argentina en 1948 donde continuó su carrera geodésica como asesor científico en el Instituto Militar y Geográfico Argentino (Instituto Geográfico Militar Argentino – IGM, hoy Instituto Geográfico Nacional). Al mismo tiempo, colaboró con el Instituto Panamericano de Geografía e Historia y con la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires. Seretiróen 1980, pero quedó activo como asesor en IGM. Se llamaba Esteban, que es lo mismo que Stjepan en español, por lo que el nombre Esteban fue escrito junto con el Stjepan cuando recibió la ciudadanía argentina en 1973.

Con sus artículos científicos y profesionales en el campo de la geodesia colaboró en varias publicaciones periódicas: Zeitschrift für Vermessungswesen (Stuttgart), Geodetski i geometarski glasnik (Beograd), Zemlemjernoe delo (Beograd), Geodetski list (Zagreb), Hrvatska državna izmjera (Zagreb), Anuarios del Instituto Geográfico Militar (Buenos Aires), Revista Cartográfica (revista del IPGH, algunos números editados en Buenos Aires), Geoacta (Buenos Aires) y Geodesia (La Plata). Es autor de varios guiones y manuales, en total más de cien artículos y trabajos científicos. También escribió sobre muchos otros temas (ver Macan, 1995).

Fue editor de la Geodetski list (1937 y 1940), Hrvatska državna izmjeraen 1942 y Spomenica 1942-1943 Tehničkog fakulteta (Volumen conmemorativo 1942-1943 de la Facultad Técnica). Sus trabajos fueron presentados en las conferencias de la Unión Internacional de Geodesia y Geofísica (IUGG) en 1954 en Roma y en 1973 en Oxford.

Fue miembro honorable de la Sociedad Argentina de Geofísicos y Geodestas desde 1979.

Fue padre de dos hijos que fueron asesinados en 1945 y de dos hijas, Ljubica–Violeta– que vivió en la Argentina y Vjera que vivió en Zagreb.

 

[1] profesor emérito de la Facultad de Geodesia de Zagreb, presidente de la Comisión de Proyecciones Cartográficas de la ICA.

………………………………………………

Notas:

– Se adjunta link al documento original en inglés con la biografía completa realizada por el profesor Lapaine del mencionado libro.

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–Esta nota no hubiera sido posible sin el aporte del académico agrimensor Rubén Rodríguez. Mi agradecimiento por su gestión y colaboración en la corrección de la traducción.

– El nombre de Esteban Horvat lleva uno de los sitiales de la Academia Nacional de  Agrimensura.

 

(Note in memory of the engineer Esteban Horvat. It contains some words with memories of the academic José Ciampagna and the translation in Spanish of a Biography of Horvat by professor Miljenko Lapaine published in “Distinguished Croatian scientists in the World”)

 

Tapa del libro Distinguidos científicos croatas el mundo

Tapa del libro “Distinguidos científicos croatas en el mundo”, 2002.

 

 

 

 

 

Agrimensor Víctor Hansjurgen Haar

VICTOR HANSJURGEN  HAAR

In memoriam

Escribe: Prof. Agrim. Acad.  S.G. Bartaburu

Conocí a Víctor a principios de 1952 en nuestra Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba.

Agrimensor egresado de la Universidad Nacional de Buenos Aires, venía a solicitar equivalencias para cursar la carrera de Ingeniero Geógrafo, creada y organizada por el Profesor Émerito Ingeniero Jagsich sobre la base de una currícula de actualidad. Haar fue admitido y pasó a ser mi compañero de estudios en idénticas condiciones para cursar la carrera.

Una de las asignaturas a cursar era astronomía práctica cuya finalidad principal debía conducir a la determinación de las coordenadas geográficas de un lugar por observaciones estelares, procedimiento muy distinto al que vendría 30 años después con la tecnología actual.

Cursamos la materia con el propio profesor Jagsich en el primer semestre de 1952, pero cuando empezaba el segundo semestre, se presentó un nuevo profesor titular designado por decreto del poder ejecutivo nacional.

El Doctor Jorge Sahade era agrimensor y astrónomo, y también seria director del Observatorio Astronómico de Córdoba. Al hacerse cargo de la cátedra, el nuevo profesor convocó a los alumnos inscriptos. Solamente nosotros dos formábamos el curso de astronomía práctica, poniendo en su conocimiento que ya la habíamos cursado con Jagsich y solo debíamos presentarnos al examen final. El profesor Sahade no aceptó esta situación y debimos hacerlo nuevamente con una orientación enteramente teórica que difería decididamente del concepto de Jagsich.

De allí que las clases del nuevo profesor eran desarrollos matemáticos y las intensas prácticas de observación corrían por nuestra cuenta sin ayuda ni asistencia docente.

Duramente los trabajos, conocí verdaderamente la capacidad intelectual de Haar, su férrea voluntad para resolver los programas de observación y su generosidad para compartir conmigo sus conocimientos y su vocación hacia la Agrimensura.

Viene a mi mente un episodio originado durante las observaciones estelares, recepción de señales y tareas complementarias que realizábamos en la terraza de la facultad donde existían pilares de observación y cuyo acceso era solamente un ascensor interno.

Una noche de las tantas en que tratábamos de conseguir el segundo de arco, no advertimos que el ascensor estaba decididamente estacionado en la planta baja del edificio. Habíamos quedado encerrados en la terraza y nuestras llamadas al encargado, que no estaba demasiado lejos en su casa, no eran recibidas aun en medio del silencio de la noche.

Terminadas las observaciones, aceptamos que no había forma de salir y que nadie vendría hasta el día siguiente. Sin agua, sin alimentos y sin abrigo, decidimos esperar. Entonces aparecieron unos caramelos en algún bolsillo y Haar sacó su armónica de mano, la cual tocaba muy bien. Música folclórica y caramelos mediante, nos sorprendió el amanecer con agradable sol sobre los edificios de nuestra histórica ciudad.

Entre las otras materias a cursar, estaba fotogrametría, pero la Facultad no tenía equipamiento alguno; así es que lo hicimos en el Instituto Geográfico Militar cuyo curso fue dirigido por el Doctor Francisco Maranca, por entonces al servicio de la institución. Pero lo notable es que allí estaba esperándonos Víctor Haar que también pertenecía I.G.M. Además, contábamos con la presencia del agrimensor Juan Abecian técnico del I.G.M., distinguido colega y amigo, que luego seria presidente del Centro Argentino de Cartografía.

En esa oportunidad, conocí a los señores padres de Víctor y a su única hermana en la localidad de Béccar. Excelentes personas pertenecientes a un hogar típicamente alemán.

Víctor obtuvo su título de Ingeniero Geógrafo e inmediatamente fue contratado por nuestra facultad como profesor titular de cartografía y de fotogrametría, oportunidad en que me tocó desempeñarme como su adjunto. Desde entonces, de una u otra forma, compartimos nuestras vidas profesionales.

En tantos años recibí valiosos conocimientos provenientes en su generosidad. Haar era un estudioso de los problemas de la Agrimensura; podía resolverlos tanto en lo estrictamente académico como mediante procedimientos sencillos e ingeniosos sin desmerecer por ello, los resultados mas exigentes, haciendo gala del sentido común no siempre presente en el campo de la tecnología.

Esta capacidad fue puesta de manifiesto en el Segundo Congreso Nacional de Agrimensura (Mendoza de 1961), al que asistimos para tratar un único tema: “La Misión del Agrimensor”, que, hasta entonces, no gozaba de objetivos claros.

Él presento en esa oportunidad un informe técnico de 80 páginas en las que desarrollo con términos tan claros como precisos la relación entre el derecho, el territorio, sus límites y su ordenamiento, así como la geometría territorial, la geodesia, la cartografía y otros campos propios de la agrimensura. En 1971 la Universidad Nacional de Córdoba publicó el trabajo en forma de libro: MISION DEL AGRIMENSOR, que ha servido de lectura y de información para nuestros alumnos.

Haar no siempre estuvo vinculado a las universidades o al Estado. Siendo independiente ejecutó mensuras tanto en la Patagonia Argentina como en las Islas del Delta del Paraná.

Nuevamente, en los años 70, compartimos tareas catastrales en algunas provincias argentinas. Fueron 10 años intensos que me permitieron confirmar una vez mas, la capacidad técnica de este amigo y compañero de siempre. Integrantes, además de la Comisión del Doctorado en Agrimensura de la Universidad Nacional de Catamarca durante años con Analia Argerich e Hilda Herrera. Iniciada cada reunión, Haar abría su portafolio y de allí salía un nuevo libro de geodesia o novedades propias de la agrimensura, que lamentablemente no teníamos el tiempo suficiente para brindarle la debida atención.

Por esa época, ya le aquejaba una terrible enfermedad de progresión invalidante, que no fue suficiente para disminuir su actividad intelectual. Muchas veces, lo visite en su casa de Villa Belgrano en la Ciudad de Córdoba y sobreponiéndose al deterioro físico que le invadía, disfrutábamos de nuestra conversación habitual con su siempre fresca actividad intelectual que conservó hasta último momento.

Haar dominaba el idioma alemán, lo que le permitía el acceso a los avances tecnológicos de la geodesia, fotogrametría, cartografía y otras ciencias propias de la agrimensura.

El Profesor Émerito de la Universidad Nacional de Córdoba, Ingeniero Víctor Hansjurgen Haar falleció el 12 de agosto de 2012, no sin dejar valiosos trabajos para la agrimensura, producto de su permanente inquietud por la ciencia y su aplicación práctica.

Los que hemos disfrutado de una relación permanente tenemos con él una deuda que solo se mitiga un poco, con este recordatorio que es tan solo una síntesis de sus valores. Necesitaríamos mucho espacio para que fuera un sentido homenaje a su trayectoria. Por otra parte, todos los agrimensores le debemos algo desde que interpretó y puso en claro nuestra relación con la sociedad a través de esta profesión noble y milenaria hasta nuestros días, en que la tecnología moderna ha consolidado muchos de los principios que él divulgaba con fundamentos de futuro.

Vale entonces, no olvidarnos de este colega en reconocimiento por cuanto trabajó y mejoró aspectos básicos de la agrimensura.

Con todo respeto, me permito sugerir se le rinda homenaje con motivo del próximo aniversario de su fallecimiento. Si esta sugerencia se hace realidad siempre estaremos recordando a Víctor Hansjurgen Haar.

S.G. Bartaburu

Córdoba, 7 de mayo 2019.

 

 

 

 

Agrim. Juan Manuel Castagnino

Agrim. Juan Manuel Castagnino. In memoriam.

Escribe: Prof. Agrim. Acad. José Belaga

Conocí a Juan Manuel allá por junio de 1980, cuando yo aún era estudiante de Agrimensura, y cursaba Catastro en la universidad Nacional de Rosario con su colaborador y gran profesor, el recordado Agrimensor Carlos Alberto Bianco.

En aquella oportunidad, junto con varios compañeros de estudios, concurrimos a una reunión organizada por Asociación de Profesionales de Agrimensura de Rosario (aún no existía el actual Colegio de Agrimensura), en la cual escuché por primera vez una charla de Juan Manuel,  donde trató tanto el tema de la Ley Nacional de Catastro (por entonces la Ley 20440 estaba suspendida) como la necesidad de reformar y mejorar los planes de estudios de Agrimensura para jerarquizar su enseñanza, su perfil profesional y su importancia e inserción dentro de la sociedad.

Sabía de la labor y los logros de Castagnino,  porque, si bien no era docente universitario, en nuestra Facultad era permanentemente citado, principalmente, en las clases de Catastro y de Agrimensura Legal y leíamos, estudiábamos y debatíamos sus escritos y publicaciones, así como también la historia de la publicidad inmobiliaria en Argentina y la necesidad de contar con una Ley Nacional de Catastro y el proceso de sanción (y luego suspensión) de la ya mítica ley Nº 20440.-

Castagnino tendría por entonces alrededor de 50 años de edad y ejercía la presidencia de FADA, además de integrar la Comisión directiva de la Asociación de profesionales de Agrimensura. Yo era un inquieto joven estudiante cercano a recibirme de 23 años y quedé fuertemente impresionado, tanto por su personalidad como por el despliegue inusitado de conocimientos del que hizo gala en aquella oportunidad.

En poco más de 90 minutos realizó una de las más contundentes y demoledoras fundamentaciones,  tanto desde el punto de vista técnico, como histórico, jurídico, constitucional y hasta incluso sociológico, que yo haya escuchado alguna vez sobre la necesidad de una Ley Nacional de Catastro incorporada al Código Civil, que le otorgue a los Catastros provinciales, además de sus funciones valuatorias-fiscales, fines y efectos de derecho civil.

De voz fuerte, tono alto, viril, seguro de sí mismo, justificando cada una de sus palabras y expresiones, nunca dejaba lugar a dudas en sus exposiciones. Jamás lo noté tibio ni vacilante, se podía estar o no de acuerdo con sus políticas y estrategias, con su personalidad avasallante y por momentos autoritaria, con su fuerte ego, pero siempre mostró una entereza, un nivel de conocimientos (a modo de ejemplo le escuché “recitar” en varias ocasiones de memoria y sin leer varios artículos del Código Civil ¡¡¡suizo¡¡¡) y una altura intelectual, para abordar todos los temas que estudió a lo largo de su fructífera trayectoria,  que han sido y son absolutamente incomparables.

Por nimias y ya irrelevantes cuestiones personales, que para nada vienen al caso rememorar, me alejé de Juan Manuel hacia mediados de los ´90 y nunca más volví a tener contacto personal con él, dado que además no se desempeñaba como docente universitario. Poco tiempo después de haber escuchado aquella charla en 1980, me recibí e ingresé de inmediato a la docencia en las áreas de Agrimensura Legal y Catastro, ya con el advenimiento de la democracia a fines de 1983.

Sin embargo, pese a no haber tenido contacto personal por casi 2 décadas, todos los años en mis cátedras de Agrimensura Legal y de Catastro, Juan Manuel ha estado permanentemente presente y varios de sus artículos y escritos son, aún hoy y lo seguirán siendo, material de estudio obligado para mis alumnos de Agrimensura.

Juan Manuel está, junto con mis queridos y recordados maestros Victor Haar, Héctor Oddone y Carlos Alberto Bianco, en el podio de mis “ídolos” (si se me permite la expresión deportiva) agrimensurales y ha sido, es y seguirá siendo fuente de inspiración, consulta permanente y estudio en los modestos y discretos aportes que, en el campo doctrinario del Catastro y la Agrimensura Legal, he hecho a lo largo de mi carrera.

En el día de ayer, tuve mesa de exámenes de Agrimensura Legal y, a modo de pequeño homenaje a su partida, el tema principal que tuvieron que desarrollar los alumnos fue: Teoría de Límites Territoriales.

Alguna vez, hace ya unos cuantos años, en alguna exposición a la que me invitaron en Córdoba y citándolo a Juan Manuel, me permití decir que él era “el mejor de los mejores”. Les ruego me permitan decir hoy (y sólo por hoy) que Juan Manuel fue, es y será “LA AGRIMENSURA”

Maestro, descanse en paz.

Prof. Agrim. Acad. José Belaga

FCEIA – UNR