In memoriam Carlos Alberto Bianco

Carlos Alberto Bianco fue Agrimensor e Ing. Geógrafo, egresado de nuestra querida y prestigiosa Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario.

Conocí a Carlos a comienzos de los años `80, en oportunidad de cursar la asignatura Catastro y Valuaciones de la carrera de Agrimensura, de la cual era su Profesor Titular.

Carlos siempre fue un profesor “diferente”; transgresor, poco amigo de los protocolos y la ortodoxia, pero sumamente riguroso y metódico académicamente, dueño de una personalidad extrovertida, de perfil alto, hiperactivo y sumamente responsable del cumplimiento de sus actividades docentes.

Sus clases eran diferentes a las de la mayoría de los demás profesores de la carrera, e incluso de la Facultad, era desafiante, provocativo y siempre insistía con remarcarnos a quienes fuimos sus alumnos que a la universidad no sólo se iba a obtener un determinado título sino, fundamentalmente, a “aprender a pensar” y que ese pensamiento siempre sea crítico, nos enseñó que nunca nos quedáramos con su palabra, sino que investigáramos, estudiáramos, confrontásemos su opinión con otras y que tuviésemos nuestras propias ideas respecto de cada tema que desarrollaba en sus clases.

Carlos tenía un profundo conocimiento doctrinario sobre Catastro, fruto de su propio estudio e investigaciones y también, en especial, por haber sido el más estrecho colaborador del Agrim. Juan Manuel Castagnino, en la redacción de la ya mítica Ley Nacional Nº 20440 del año 1973.

Férreo defensor de los sistemas catastrales y registrales constitutivos anglosajones, de la mensura como requisito obligatorio para la transmisión de los derechos reales, de la implementación de catastros con fines y efectos de derecho civil y, principalmente, de que el agrimensor sea investido del rango de oficial público.

Su Teoría General de Límites, increíblemente aún parcialmente inédita, a mi modesto entender es superadora de la de Juan Manuel, porque el abordaje de Carlos está hecho desde el punto de vista epistemológico, en tanto Juan Manuel la desarrolló básicamente desde una óptica sólo jurídica.

Carlos nos dejó sorpresivamente a la temprana edad de 48 años, a comienzos de 1988, sin embargo dejó en nuestra Facultad y en nuestra carrera hitos y mojones trascendentes y perdurables; basta sólo citar alguno de ellos para comprender la magnitud de su trayectoria académica:

  • Fue el impulsor y primer profesor de la asignatura Introducción a la Agrimensura.
  • Fue el impulsor del cambio de nombre de nuestra Facultad, por entonces, Facultad de Ciencias Exactas e Ingeniería y hoy Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura.
  • Fue el impulsor del cambio de plan de estudios en el año 1985, creando una carrera de Agrimensura de 5 años de duración, moderna y adaptada a sus tiempos, cuando muchas carreras del país por entonces tenían duraciones menores.
  • Fue el impulsor y creador del Departamento de Ordenamiento Territorial dentro de la Escuela de Agrimensura, que jerarquizó las asignaturas vinculadas al campo del derecho inmobiliario y las ciencias sociales; como Introducción a la Agrimensura, Agrimensura Legal, Catastro, Valuaciones, Ordenamiento Territorial, entre otras.

Estos fueron cambios tan trascendentes que han perdurado hasta el día de hoy y modificaron para siempre la carrera de Agrimensura en nuestra Facultad y también fueron inspiradores de muchos cambios que se fueron dando en otras Facultades del país.

Recuerdo que en 1986, ya recibido, ingresé a su cátedra de Catastro como Jefe de Trabajos Prácticos y comencé bajo su tutoría mis estudios sistemáticos sobre Catastro y Derecho Registral; al término de cada clase siempre íbamos a tomar un café a un histórico bar (que aún existe) cercano a la Facultad, en esas charlas que teníamos varias veces a la semana, aprendí mucho de lo poco que sé de estas temáticas, así como también del significado profundo que tiene ser docente universitario y la importancia que tiene la Universidad pública en nuestra sociedad.

Dos años después, Carlos nos dejó físicamente, sin embargo, su presencia y conocimientos siguen estando en forma permanente en cada una de mis clases, nunca, en más de 30 años, he dejado de citarlo  y mantener vivo su recuerdo en las nuevas generaciones de alumnos y profesionales.

Solamente espero haber sido merecedor de “heredar” su cátedra, y estar a la altura de saber, ya que nos dejó la vara muy alta.

Querido Carlos, nos queda todavía pendiente un café…, estés donde estés, espero haber sido y seguir siendo aún hoy un digno alumno y discípulo tuyo.

 

Prof. Dr. Agrim. Ing. José Belaga

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